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"In a cosmos of billions of galaxies. In a galaxy of billions of stars. There's a planet with billions of people. The only one we know of- And every breath we breath is a miracle, our hearts pump, we see, we feel, we taste, we touch our world, and sometimes we forget the pure wonder of the brief journey on earth. My life is commited to making artwork that wakes people up to the miracle of life the value of being human and the transformative power of love. There are moments when we see behind the opaque courtain of life when the infinite one shine through the skin of the beloved and we recognize the game we are in, the journey we are on, the powerfull beings that we are, and the thruth that is worth living for."
- Alex Grey -

16 nov. 2011

Desahogo 

Qué ganas de gritar,
no sé que puedo hacer,
cuando mi mundo levanta
algo se empieza a caer

O siempre estuvo caído
y jamás lo quise ver
Trato de ser responsable
y no lo sabés comprender

Y ganas de llorar,
una angustia pendiente
que no dejo estallar
por miedo a romperme

Y ya no sé qué hacer...
ni sé con quien hablar,
ni sé cómo decirlo,
sin mostrarle los dientes...

Y tiemblo, sé que tiemblo,
y el mundo se me mueve
y el nudo en la garganta
aprieta más, y duele...

Y el duelo no termina
y todavía oscurece,
y el alma se me enrieda
y el cuello se me tuerce...

14 nov. 2011

Que todas las lunas, sean lunas de Merlo... 

Y uno vuelve a Buenos Aires, más bien a la Capital Federal, y le agarra un poquito la alegría y un poquito la asfixia de haber vuelto.

Es que nos casamos y nos fuimos de Luna de Miel. De viaje modesto, pero interesante, a conocer, a recorrer, a poder decir "Nosotros estuvimos", a ver si lo podíamos recomendar, a pasarla bien, a sentirnos bien, a estar juntos, a amarnos siempre...

Y es la vez que más enamorada volví. No de mi (ahora) marido, no, de él me enamoro todos los días (toco madera que nunca se acabe), sino del lugar, de la gente, de la tranquilidad, de las sonrisas, de los ojos honestos, de la amabilidad, de los bancos de plaza en todas en las cuadras, limpios, sanos, utilizables, públicos... de las excursiones y de los guías, de las rutas, de los museos, de las piedras y el paisaje, de las sierras y del sol, y de la luna... volví enamorada de la gente, de las mozas, de los mozos, de las comidas, de la peña, de la música, de los músicos, de los chistes, de las tonadas, de las sonrisas honestas, de las miradas sinceras, y de que te escuchen hablar del día a día de la Capital como si fuera un cuento... de terror, pero un cuento al fin...

Y te digo que si supiera rezar, y si creyera que sirve, le rezaría horas y días al Curita Brochero, para pedirle que nunca les llegue la inseguridad (que estando ahí, reconfirmás que no es una sensación nomás...), que nunca les llegue la violencia, los afanos, los choreos, los que te roban la cámara, la billetera, el celular, los que te empujan, los que te manotean la cartera, la cadenita, te afanan el stereo, te rompen el vidrio, te violentan la puerta, te muelen a golpes, te matan... ni tampoco los que tocan bocina, los que gritan, los que insultan, los que no ceden el paso, los que no respetan nada, de nada, ni a nadie...

Ojalá nunca les llegue, ojalá los días sean tan calurosos y tan soleados como fueron estos 10 días, ojalá haya agua y no los reviente la sequía, ojalá el turismo siga siendo casi exclusivamente de jubilados, y a pocos les interese ir a compartir con ellos, ojalá Merlo siga siendo un pequeño secreto, mal guardado, pero protegido, ojalá vuelva en poco tiempo, y en mucho tiempo también y la vea igual de linda, o más, cambiada para bien, crecida, madura, siempre tan amable... siempre tan hermosa. Siempre tan ajena y siempre tan mía como la sentí estos días.

Volví con ganas de no volver, de ver qué se puede hacer, de cómo hacer para llevarme allá a todos los que quiero, a todos los que no quiero perder... a veces sueño con esas cosas... si tan solo pudiera desarraigarlos sin que les duela, traerlos conmigo, cambiar de lugar... pero uno tiene que jugar con lo real, y si te vas, te queda todo lejos, y no me gusta, no... por más que allá sea uno de esos lugares para irte a quedar.

Pero uno vuelve, y llama algunos amigos y los ve y se siente feliz, feliz de que no los perdió, feliz de verlos sonreír, feliz de abrazarlos un rato y feliz de escucharlos reír... feliz.

Entonces, visiten Villa de Merlo, hagan excursiones, conozcan los alrededores de San Luis, vean el Cabildo, el Filo Serrano, Papagayos, las Grutas de Inti Huasi, el bajo de Veliz, vayan a Córdoba, al Museo Rocsen, vean las represas, pasen por los balnearios, caminen por los arroyos, vean a los artesanos (y admiren su obra), recorran el Barrio Rincón, y Rincón del Este, vean las puestas de sol, cenen en la Restopeña, suban y bajen mil veces la Avenida del Sol, compren un libro en Morrison, hospédense en Rincón de los Troncos (mandenle un beso a Karina, de nosotros, y charlen con Elena, con Sonia, con Idelina, con Ramiro, con Fabricio, y con el otro chico que sellaba las cabañas, y con la chica que ponía más flores, y jueguen con Frida y con Nala, que ladran y corren...) y métanse a las piletas, y disfruten del microclima, y hagan trekking, o rappel, o tirolesa, y todas las excursiones con guía que puedan... y vuelvan sabiendo que no se tiene que vivir en Buenos Aires como se vive, que hay vida más allá de Buenos Aires y que es divina, calurosa y seca, pero divina, y la gente te sonríe, y te saluda cuando pasás, y para donde mires hay sierras, y sol, y palmeras, y más...

Eso nomás, saludos :)

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